Se amplía la respuesta ante el aumento de desplazamientos
Una organización humanitaria advierte que la escalada de violencia en Líbano ha obligado a adaptar de forma acelerada sus actividades para responder al aumento de necesidades, mientras que la magnitud de la crisis exige una respuesta internacional mucho más amplia. Médicos Sin Fronteras (MSF) señaló que decenas de miles de personas requieren de protección, agua, artículos de primera necesidad y atención médica, y pidió una financiación de emergencia y flexible para ampliar la respuesta a nivel nacional.
Según el coordinador general de MSF en Líbano, Jeremy Ristord, “nuestras equipos están respondiendo, pero las necesidades son enormes. Decenas de miles de personas necesitan urgently protección, agua, artículos de primera necesidad y acceso a atención médica. Es imprescindible movilizar de inmediato financiación de emergencia y flexible para ampliar la respuesta a nivel nacional”. Las autoridades libanesas han informado de más de 217 muertos y cerca de 800 heridos desde el lunes 2 de marzo, como consecuencia de los bombardeos israelíes, y miles de familias han sido desplazadas por órdenes de evacuación que afectan a grandes áreas del sur de Líbano, el sur de Beirut y partes del valle de la Becá.
Ristord añadió que la escalada llega tras 15 meses de un alto el fuego que “nunca puso fin a los ataques israelíes” y que las familias se ven ante decisiones difíciles entre volver a huir o permanecer en viviendas bajo amenaza. En medio de bombardeos sobre zonas densamente pobladas, la organización pide la protección de la población civil, del personal sanitario y de las instalaciones médicas.
Desde el 2 de marzo, MSF ha evaluado necesidades y prestado asistencia en refugios colectivos, pueblos y ciudades de todo el país, donde hay decenas de miles de desplazados. Muchas personas han tenido que huir varias veces y los refugios permanecen desbordados, con algunas personas durmiendo en vehículos o en la calle. Otras permanecen en sus casas pese a órdenes de evacuación o regresan ante la falta de espacio o recursos para alquileres.
La organización ha desplegado clínicas móviles en varias zonas. Una clínica en Sidón, la tercera ciudad del sur, realizó más de 70 consultas en un día, además de ofrecer primeros auxilios psicológicos. El 6 de marzo se instaló una clínica móvil en Barja, en la región de Chouf, donde se estima que unas 10.000 personas se refugian; allí se realizaron 72 consultas médicas generales, 11 de salud sexual y reproductiva y 13 sesiones de apoyo en salud mental. También se abrió una clínica móvil en Bebnine, Akkar, que atendió a más de 50 personas desplazadas el primer día. El 7 de marzo se activaron más clínicas móviles en Beirut y en la región de la Becá, con el objetivo de apoyar a la población desplazada interna y de preparar líneas telefónicas de salud mental para quienes no pueden acceder a los servicios.
En Beirut, Becá y Chouf, MSF señala que ya se han distribuido 350.000 litros de agua y más de 7 toneladas de artículos de primera necesidad, como mantas y kits de higiene, a miles de desplazados, incluidos niños y personas mayores. En Nabatieh y en la gobernación del Sur, las actividades en terreno se han suspendido por órdenes de evacuación y por la falta de garantías de seguridad para el personal, aunque la organización continúa buscando vías para prestar apoyo, manteniendo abiertas sus clínicas en Bourj Hammoud (Beirut) y en Arsal, y apoyando centros de atención primaria en Trípoli.
MSF subraya que la magnitud de la crisis exige una respuesta urgente y coordinada. El Plan de Respuesta para el Líbano 2026, señalan, tiene un 14% de financiación y las reservas de contingencia son bajas. La organización reiteró su compromiso de mantener el contacto con las autoridades libanesas y otros actores humanitarios y de ampliar su respuesta a medida que aumenten las necesidades.








