Publicada el: 7 de mayo de 2026 :: 8:38 am

Analizan la posibilidad de un apagón de internet y la preparación ante el evento

Analizan la posibilidad de un apagón de internet y la preparación ante el evento

El mundo ha estado preparándose para ataques cibernéticos durante años, pero el próximo gran apagón digital podría no originarse en hackers, sino en fenómenos como una tormenta solar, una ola de calor extremo, una erupción volcánica o un cable submarino roto en medio del océano. Un informe respaldado por Naciones Unidas advierte que, cuando eso ocurra, el mayor problema no será quedarse sin internet, sino saber cuántas cosas dependen de él.

“¿Qué pasaría si nuestros sistemas digitales fallaran?”, explicó a periodistas en Ginebra Doreen Bogdan-Martin, secretaria general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). “En este momento no podríamos transmitir esta conferencia de prensa. Probablemente las luces de esta sala se apagarían… Los sistemas de pago dejarían de funcionar y las llamadas de emergencia tendrían dificultades para conectarse”.

El informe plantea una advertencia inquietante: la vida moderna depende de sistemas digitales tan interconectados que una interrupción única puede generar fallas en cascada en redes eléctricas, hospitales, bancos, transporte y comunicaciones.

En caso de un apagón digital, las consecuencias se notarían de inmediato en casi todos los aspectos de la vida diaria: hospitales podrían perder acceso a historiales médicos electrónicos y a sistemas para coordinar camas y ambulancias; los cajeros automáticos y los pagos con tarjeta podrían fallar, dejando a las personas sin efectivo y obligando a comercios a cerrar; las transacciones financieras podrían rechazarse, afectando importaciones y cadenas de suministro; aviones, barcos, vehículos autónomos y puertos operarían con importantes retrasos al perder navegación satelital y software logístico; e incluso sectores como la agricultura de precisión podrían detenerse, con posibles efectos sobre la producción y distribución de alimentos.

“Los sistemas digitales se han vuelto tan integrados en nuestras vidas”, afirmó Bogdan-Martin, “que apenas los notamos… hasta que fallan”.

El informe describe este escenario como una posible “pandemia digital”: un colapso a gran escala de infraestructuras digitales críticas para el cual los sistemas actuales de gestión de riesgos simplemente no están preparados.

No es un tema de ficción. El informe subraya que muchas de estas amenazas ya han ocurrido, aunque a menor escala, y que factores como el cambio climático están aumentando el riesgo. En 2022, la erupción volcánica de Hunga Tonga-Hunga Ha’apai cortó el único cable submarino internacional de Tonga y dejó al país prácticamente incomunicado durante semanas. En 1989, una tormenta geomagnética dejó sin electricidad a millones de personas en Quebec. Y en Europa, las olas de calor recientes ya han provocado fallas en centros de datos y redes eléctricas sometidas a temperaturas extremas. La diferencia hoy es la dependencia: hace décadas, una falla tecnológica podía ser grave pero localizada; ahora una interrupción puede extenderse rápidamente a muchos otros.

“Si se cae el sistema eléctrico, las telecomunicaciones dejan de funcionar”, explicó Kamal Kishore, representante especial para la Reducción del Riesgo de Desastres. “Cuando las telecomunicaciones dejan de funcionar, los cajeros automáticos dejan de funcionar”. Ese efecto dominó está en el centro