La OMS y Brasil instan a los líderes mundiales a finalizar el Acuerdo sobre Pandemias
El mensaje subraya una responsabilidad global compartida para evitar que se repita la devastación causada por la COVID-19, que dejó hasta 20 millones de muertes y eliminó 13 billones de dólares de la producción económica mundial.
Durante la pandemia de 2020, los hospitales quedaron desbordados, las familias perdieron a sus seres queridos en aislamiento y los trabajadores sanitarios de primera línea sufrieron una tensión sin precedentes. Ese trauma, escribieron, dio origen a una promesa entre naciones: no volver a enfrentar una pandemia sin estar preparadas.
Hace más de un año, los países lograron avances al adoptar el Acuerdo para la prevención, preparación y respuesta de pandemias, con el compromiso de cooperar de forma más efectiva.
“En un mundo dividido, ese resultado no se podía dar por sentado”, señala la carta. “Fue un acto de esperanza y de fe en los demás. Les escribimos ahora porque esa esperanza aún no se ha cumplido y porque está en sus manos ayudar a cumplirla”.
El principal obstáculo es el anexo sobre acceso a patógenos y participación en los beneficios, conocido como PABS, un elemento clave del acuerdo que sigue inconcluso, escribieron Lula y Tedros.
Ese marco es esencial para que los países identifiquen y compartan rápidamente la información genética de patógenos peligrosos, de modo que los científicos puedan desarrollar pruebas, tratamientos y vacunas.
Sin ese anexo, el acuerdo no puede entrar formalmente en vigor, lo que deja incumplida la promesa, afirma el mensaje conjunto.
Los desafíos para cerrarlo son complejos, en especial en torno a cómo definir la distribución equitativa de los beneficios y cómo garantizar esa equidad mediante la gobernanza.
Las mismas preguntas quedaron sin resolver antes y contribuyeron a las brechas de protección durante la COVID-19. Los negociadores prevén reunirse nuevamente del 6 al 17 de julio para intentar cerrarlas.
El llamamiento plantea tres solicitudes a los líderes mundiales: voluntad política al más alto nivel, espíritu de equidad y sentido de urgencia.
La carta sostiene que el acuerdo no compromete la soberanía nacional ni otorga a la OMS autoridad para imponer medidas como confinamientos o mandatos de vacunación. Esas decisiones, afirma, siguen siendo competencia de cada nación.
También defiende que quienes comparten patógenos rápidamente deben confiar en que las vacunas y los tratamientos derivados llegarán a sus poblaciones. Según el texto, la prevención de pandemias no es caridad, sino una estrategia que reduce costos y vidas perdidas.
Los científicos estiman una probabilidad de casi el 25% de otra pandemia en la próxima década, añade la carta. Por eso pide considerar el 17 de julio como una fecha límite firme para evitar demoras peligrosas.
Los brotes actuales, como el ébola en múltiples países sin vacuna aprobada, subrayan que los riesgos siguen presentes, advirtieron.
Al recordar el costo humano y económico de la COVID-19, la carta afirma que invertir en sistemas de detección y respuesta temprana, como el marco PABS, es modesto y esencial.
También recuerda que el mundo se ha unido antes para derrotar la viruela, llevar la polio casi a la erradicación y combatir el VIH, la tuberculosis y la malaria.
“Terminar este acuerdo no es una desviación de ese legado”, afirma la carta. “Es su siguiente capítulo natural, y está a nuestro alcance”.








