Publicada el: 20 de junio de 2026 :: 7:24 am

Las guerras acaparan los titulares, la paz menos: qué es el Fondo para la Consolidación de la Paz

Las guerras acaparan los titulares, la paz menos: qué es el Fondo para la Consolidación de la Paz

Las guerras suelen ocupar portadas. Evitarlas, rara vez lo es.

Sin embargo, durante los últimos 20 años, el Fondo para la Consolidación de la Paz de la ONU (PBF) ha trabajado para ayudar a los países a prevenir la violencia, salir de conflictos y construir una paz más duradera.

Hoy es el principal instrumento de la ONU para invertir en paz antes de que una crisis se descontrole.

Mientras la ONU celebra su primera Semana de la Consolidación de la Paz, estas son las claves sobre este fondo.

La ONU lo describe como un “instrumento financiero de primera respuesta”, una especie de fondo de emergencia para la paz.

Creado por los Estados Miembros en 2005, ofrece financiación rápida a países en riesgo de conflicto o en proceso de recuperación. A diferencia de la ayuda tradicional, está pensado para actuar cuando se abre una ventana de oportunidad.

Sus principios se han mantenido intactos durante dos décadas: rapidez, flexibilidad, capacidad para acelerar cambios y liderazgo nacional.

El Fondo, junto con más de 20 agencias de la ONU, trabaja con autoridades, comunidades locales, organizaciones de la sociedad civil, grupos de mujeres y redes juveniles.

Su alcance es global. En las últimas dos décadas ha respaldado esfuerzos de consolidación de la paz en más de 75 países, desde Sierra Leona y Colombia hasta Papúa Nueva Guinea, Kirguistán y Haití.

En última instancia, sus beneficiarios son personas corrientes: comunidades que se reconstruyen tras una guerra, jóvenes que buscan oportunidades en lugar de violencia, mujeres que median en disputas y familias que aspiran a un futuro más estable.

El Fondo financia proyectos que ayudan a las sociedades a alejarse del conflicto y avanzar hacia la paz. Entre ellos figuran el apoyo a acuerdos y transiciones políticas, el diálogo entre comunidades divididas, la recuperación de servicios e instituciones locales y la creación de empleo.

También respalda a mujeres y jóvenes para que asuman roles de liderazgo en la consolidación de la paz. En síntesis, invierte en los cimientos que permiten que la paz dure.

Su labor busca frenar la escalada de conflictos locales en fases tempranas y prevenir la violencia antes de que haya víctimas y desplazamientos.

Además, cubre un vacío en el sistema de la ONU: puede asumir riesgos, actuar con rapidez y financiar iniciativas que otros donantes no pueden o no quieren respaldar.

Como han reconocido los Estados Miembros, la paz no consiste solo en poner fin a las guerras, sino en construir sociedades inclusivas.

Sus resultados se extienden por todas las regiones del mundo. En Sierra Leona, contribuyó a elecciones pacíficas y al fortalecimiento de instituciones tras la guerra civil, al tiempo que apoyó a jóvenes.

En Papúa Nueva Guinea, respaldó los preparativos del referéndum de Bougainville y facilitó la participación pacífica de los votantes en una decisión sobre su futuro político.

A lo largo de la frontera entre Kirguistán y Tayikistán, ayudó a transformar disputas por tierra y agua en cooperación y desarrollo compartido.

En Guatemala, apoyó a mujeres indígenas que buscaban justicia por violencia sexual durante la guerra, en un caso que derivó en una condena reconocida internacionalmente.

En países como la República Centroafricana y la República Democrática del Congo, también ha ayudado a excombatientes a reintegrarse en la vida civil, ha respaldado a mujeres mediadoras y ha reforzado la resiliencia comunitaria.

Una de sus principales apuestas no está en los gobiernos, sino en las personas.

Con los años, el Fondo se ha convertido en uno de los mayores financiadores de la ONU en iniciativas de paz lideradas por mujeres, con apoyo a mediadoras, negociadoras, líderes comunitarias y organizaciones de base.

Desde la mediación en acuerdos locales hasta el respaldo a sobrevivientes que buscan justicia, miles de mujeres han tenido un papel directo en la construcción de la paz a través de proyectos financiados por el Fondo.

Más de 75 países y territorios han recibido apoyo.

La financiación alcanza los 2.000 millones de dólares, con 1.150 proyectos de consolidación de la paz y 120 organizaciones receptoras y mecanismos de financiación respaldados.

La demanda de apoyo del PBF ha aumentado no solo porque hay más conflictos, sino porque más países buscan prevenirlos antes de que estallen.

En dos décadas, el Fondo para la Consolidación de la Paz ha operado con una premisa sencilla: invertir en las personas para construir paz es más barato, más inteligente y más humano que responder después de que estalla un conflicto.

Su labor quizá no siempre llegue a portada, pero para millones de personas en entornos frágiles puede marcar la diferencia entre volver a la violencia o tener una oportunidad de futuro.



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