Algunos dudan de la existencia del ébola: la confianza, clave en la lucha contra la epidemia
La detección de la cepa Bundibugyo, responsable de la epidemia, está disponible en seis lugares del país: Bunia y Mongbwalu, en Ituri; Bukavu y Lwiro, en Kivu del Sur; Goma, en Kivu del Norte; y Kinshasa, la capital. Además, cuatro laboratorios más funcionan en Uganda, donde se habían importado casos desde el Congo.
Pese a ello, Jasarevic advirtió que aún hay margen de mejora. “Tenemos zonas oscuras donde recibimos pocas alertas”, señaló. “Puede que existan cadenas de transmisión que no se detecten. Todavía hay personas que pueden contaminar a otras, y debemos identificarlas”.
Bruno Michon, jefe de operaciones de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), sostuvo que frenar la propagación exige no solo respuesta médica, sino también confianza. “En esta epidemia, no es una opción. Es una cuestión de vida o muerte”, afirmó desde Bunia, epicentro de la crisis.
Michon indicó que algunas personas aún dudan de que la enfermedad exista y creen que la epidemia pudo haber sido “inventada” para atraer ayuda extranjera. Otras ven los entierros seguros y dignos como un ataque a la cultura y las tradiciones, en lugar de una medida de protección.
El responsable de la FICR añadió que el miedo y el escepticismo dificultan la respuesta. Explicó que la organización ha empezado a usar bolsas mortuorias con una ventana para que la familia pueda ver el rostro del difunto. También dijo que se muestran a las comunidades los desinfectantes cuando temen que el cloro sea usado para envenenarlas.
“Sin confianza, no podemos detectar los casos en una fase temprana”, dijo Michon. “No podemos garantizar entierros seguros y dignos. Ni siquiera podemos proteger a las familias y no podemos frenar la transmisión”. La confianza, añadió, “es esencial”.
La FICR teme que la crisis se prolongue durante otro año. Michon señaló que la falta de capacidad de diagnóstico dificulta saber hasta qué punto se propaga la epidemia y afirmó que el pico “no está detrás de nosotros, sino delante”.
Según las autoridades congoleñas, hasta ahora se han registrado 808 casos y 192 muertes, lo que supone una tasa de letalidad del 24%. Michon concluyó que las actividades se están desarrollando y descentralizando en varias provincias, pero advirtió que lo peor podría estar por llegar.








