El Niño podría agravar la crisis de las familias desplazadas por los terremotos en Venezuela
La agencia explicó que el sistema de Naciones Unidas ya incorpora ese riesgo a la planificación humanitaria, mientras muchas familias siguen en alojamientos temporales y la respuesta pasa de la búsqueda y rescate a la recuperación.
“No podemos ignorar que podría desarrollarse un El Niño fuerte y golpear a Venezuela en un momento en que muchas personas ya están desplazadas”, afirmó Lucas Guedes Hackradt, jefe de Reducción del Riesgo de Desastres de la OIM en Venezuela.
Las agencias mantienen conversaciones para asegurar que las operaciones continúen si empeoran las condiciones climáticas. La OIM añadió que otra preocupación es la gestión de los escombros, por su impacto ambiental y por la magnitud de las labores de retiro.
Un deterioro del clima podría complicar esos trabajos, afectar las zonas donde permanece la población desplazada y dificultar el acceso de los equipos humanitarios.
El daño directo a viviendas e infraestructuras podría alcanzar los 37.000 millones de dólares, según una evaluación inicial de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres. Cerca de 24.000 millones corresponderían a viviendas, comercios, escuelas, hospitales y otras instalaciones públicas.
Las autoridades venezolanas solicitaron además una evaluación de las necesidades posteriores al desastre, con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, para orientar la recuperación y la reconstrucción.
Los dos terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, dejaron al menos 4.829 muertos y 16.740 heridos, según las cifras oficiales del último informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
Las autoridades han registrado 1.284 réplicas y estiman que 17.907 personas perdieron sus hogares. Al menos 856 edificios resultaron afectados y 190 colapsaron.
Actualmente funcionan 106 alojamientos transitorios, con capacidad para unas 25.300 personas. Más de 20.800 permanecen en ellos, sobre todo en Caracas, Miranda, La Guaira y Aragua.
La OIM ha asistido directamente a cerca de 7.000 personas y ha prestado más de 10.000 servicios, entre ellos alojamiento temporal, atención de salud, apoyo psicosocial y protección.
“Muchas familias siguen viviendo con incertidumbre sobre dónde podrán instalarse, cómo accederán a la atención médica y cómo cubrirán sus necesidades diarias”, afirmó Leah Poggio, jefa de misión de la OIM en Venezuela.
Los equipos internacionales que empiezan a retirarse son principalmente los especializados en búsqueda y rescate. Las organizaciones humanitarias permanecen sobre el terreno y amplían sus operaciones.
La respuesta se centra ahora en encontrar soluciones de vivienda, rehabilitar infraestructuras críticas, restablecer servicios esenciales y ayudar a las familias a recuperar sus medios de vida.
“Evitar un desplazamiento prolongado será fundamental para que las familias puedan reconstruir sus vidas con dignidad y esperanza”, señaló Poggio.
Las autoridades han identificado 40 terrenos en La Guaira, con una superficie conjunta de unas 584.000 metros cuadrados, para desarrollar proyectos de vivienda destinados a la población afectada.
Aunque La Guaira sigue siendo el estado más afectado, la asistencia comienza a extenderse a Miranda, Yaracuy, Falcón, Carabobo y Aragua.
El Programa Mundial de Alimentos ha llegado a más de 73.200 personas desde el inicio de la emergencia. El 15 de julio realizó su primera distribución en Miranda, donde entregó alimentos a 1.160 personas en Higuerote, Curiepe y Tacarigua.
En los alojamientos transitorios de La Guaira, UNICEF y sus socios suministran a diario 80.000 litros de agua potable a unas 3.500 personas. También mantienen instalaciones de lavado, estaciones para lavarse las manos, baños portátiles y depósitos de agua.
Entre el 1 y el 14 de julio, equipos médicos apoyados por organizaciones humanitarias realizaron cerca de 1.600 consultas. La demanda se concentra en enfermedades crónicas y transmisibles, salud mental, salud sexual y reproductiva, y atención de traumatismos.
El jefe humanitario de la ONU, Tom Fletcher, anunció una ampliación del Plan de Respuesta Humanitaria por 299 millones de dólares para atender durante los próximos seis meses las necesidades de 1,3 millones de personas afectadas por los terremotos.
Ese llamamiento se suma a los 632 millones solicitados a comienzos de año para asistir a 5,5 millones de personas en Venezuela.
Por su parte, la OIM lanzó un llamamiento de 98 millones de dólares para asistir a 850.000 personas y apoyar a 140 organizaciones e instituciones durante los próximos seis meses.
“Las necesidades creadas por el desastre no desaparecerán cuando la atención se desplace hacia otras crisis”, advirtió Poggio.
La responsable de la OIM subrayó que el apoyo sostenido será decisivo para que las familias reconstruyan sus hogares, recuperen sus medios de vida y avancen hacia un futuro más seguro y sostenible.








