Ébola en RDC: la epidemia no está remitiendo y se está desplazando
Además, en los focos iniciales aún no se han aplicado medidas básicas de respuesta, lo que dificulta cada vez más los esfuerzos de contención. “Dar por sentado que el brote está bajo control solo porque algunos centros de tratamiento reciben menos pacientes sería un error”, afirmó Anthony Kergosien, coordinador de emergencias de MSF en RDC.
Kergosien explicó que en Ituri, el epicentro original, la propagación parece desacelerarse por ahora, pero a escala nacional la aparición de nuevos casos no ha disminuido. Según dijo, el brote no se está reduciendo, sino desplazando: Ubangi Sur se convirtió en la séptima provincia afectada y Kivu Norte concentra ya casi la mitad de los nuevos casos confirmados.
RDC afronta actualmente el mayor brote de ébola registrado en el país. Desde mayo, se han notificado 7.475 casos confirmados y 3.605 fallecidos, aunque la cifra real podría ser mayor por las deficiencias en la vigilancia y la detección.
MSF informó que cuenta con más de 2.800 trabajadores desplegados en la respuesta al brote, gestiona nueve centros de tratamiento y numerosas áreas de aislamiento en Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur y Tshopo. También administra más de un tercio de las 1.370 camas para pacientes de ébola que, según su cálculo, hay en todo el país.
En las últimas semanas, la organización ha destinado además un número elevado de trabajadores y recursos a equipos de respuesta rápida. Estos apoyan la detección precoz de casos, la atención de pacientes, la prevención y control de infecciones, el rastreo de contactos, la vigilancia y el trabajo con las comunidades.
“Estamos poniendo todos los esfuerzos para detectar e intentar contener nuevos focos de forma temprana, antes de que se conviertan en grandes brotes”, dijo Kergosien. Añadió que en zonas como Bambu los sistemas de salud ya están al límite por la falta crónica de financiación, la escasez de personal y la ausencia de capacidades para derivar pacientes a centros especializados.
El coordinador señaló que MSF no puede hacer frente por sí sola a la expansión del brote y que mantener este enfoque requiere más apoyo operativo de las agencias de la ONU, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La organización sostuvo que se necesita una intervención más ágil e integral para reforzar todos los pilares de la respuesta, especialmente fuera de los centros de tratamiento, donde hasta ahora se ha concentrado la mayor parte de las capacidades. Ese apoyo, añadió, permitiría detectar nuevos focos con rapidez y garantizar a las comunidades afectadas toda la atención necesaria para contener el brote.








