Qué está en juego en la próxima Asamblea General en Nueva York
El 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU se celebra en un contexto de crecientes divisiones entre los países y de presión sobre el sistema multilateral. Estará presidido por Khalilur Rahman, de Bangladesh, bajo el lema: “Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplan para todos”.
La semana de alto nivel tendrá como acto central el Debate General, que comenzará el 22 de septiembre. Durante varios días, presidentes, primeros ministros y altos representantes de los 193 Estados Miembros se dirigirán a la Asamblea General desde su podio de mármol verde.
Sus intervenciones ofrecerán una radiografía de las prioridades y preocupaciones de los países. Se espera que los conflictos, los desafíos económicos, las crisis humanitarias, el cambio climático, el desarrollo y las tecnologías emergentes ocupen un lugar destacado.
Gran parte de la diplomacia, sin embargo, se desarrollará a puerta cerrada. Cientos de reuniones bilaterales darán a los líderes una oportunidad poco frecuente para verse con aliados, socios y rivales en un mismo lugar.
Antes de que empiece el Debate General, los líderes se reunirán el 18 de septiembre para discutir los ODS. En 2015, los países adoptaron 17 objetivos para hacer frente a desafíos que van desde la pobreza y el hambre hasta la educación, el acceso al agua potable y la energía para 2030.
Con menos de cinco años por delante, la reunión se centrará en evaluar los avances y en destacar soluciones que puedan ampliarse y reproducirse en otros lugares.
El 23 de septiembre, el secretario general de la ONU, António Guterres, reunirá a líderes mundiales en un evento sobre acción climática y transición justa. Los debates se enfocarán en acelerar el paso a las energías renovables, ampliar la financiación climática para los países en desarrollo y reforzar el apoyo a las comunidades afectadas.
Al día siguiente, la atención se centrará en el aumento del nivel del mar, una de las consecuencias más visibles del calentamiento global. Para muchos pequeños Estados insulares en desarrollo y comunidades costeras situadas en zonas bajas, esa subida ya amenaza hogares, infraestructuras y recursos de agua dulce.
La reunión buscará reforzar la cooperación internacional y movilizar apoyo para los países con mayores riesgos. El 25 de septiembre, los jefes de Estado y de Gobierno volverán a examinar las lecciones de la COVID-19.
La pandemia mostró la rapidez con la que un brote local puede convertirse en una emergencia mundial y dejó al descubierto grandes desigualdades en el acceso a vacunas, medicamentos y otros recursos esenciales. La reunión sobre prevención, preparación y respuesta ante pandemias abordará cómo fortalecer los sistemas sanitarios y garantizar una respuesta internacional más equitativa.
Otra cita, prevista para el 23 de septiembre, conmemorará el 40.º aniversario de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, adoptada por la Asamblea General en 1986. El texto estableció que el desarrollo va más allá del crecimiento económico y puso el foco en la participación, las oportunidades y la equidad.
El 28 de septiembre, la ONU también conmemorará el 25.º aniversario de la Declaración y el Programa de Acción de Durban, uno de los principales marcos internacionales contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y la intolerancia.
El aniversario servirá para evaluar los avances y examinar por qué la discriminación sigue siendo un desafío persistente en muchas partes del mundo. La serie de grandes reuniones concluirá el 29 de septiembre con una sesión plenaria de alto nivel para conmemorar el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares.
El desarme nuclear fue uno de los primeros asuntos tratados por las Naciones Unidas, pero casi ocho décadas después las armas nucleares siguen formando parte del panorama de seguridad mundial. La ONU mantiene su eliminación completa como máxima prioridad en materia de desarme.
La semana de alto nivel de este año llega en un momento en que la cooperación internacional está sometida a una fuerte presión. Desde los conflictos armados y el cambio climático hasta el aumento de las desigualdades, los países afrontan desafíos que ninguna nación puede resolver por sí sola.
António Guterres recordó recientemente las palabras con las que comienza la Carta de la ONU: “No nosotros, los poderosos. No nosotros, los vencedores. Nosotros, los pueblos, todos nosotros, unidos por una sola convicción: que estamos más seguros, somos más fuertes y más humanos cuando permanecemos unidos”.
Durante varios días de septiembre, los líderes mundiales tendrán la oportunidad de mostrar hasta qué punto están dispuestos a convertir ese principio en acción.
El 81.º período de sesiones será también el último de la Asamblea General que comenzará con Guterres como secretario general. Su segundo y último mandato termina el 31 de diciembre de 2026, tras una década al frente de la organización.
El proceso para elegir a su sucesor ya está en marcha. La próxima persona en asumir el cargo lo hará el 1 de enero de 2027 y heredará una organización que afronta muchos de los mismos desafíos que marcarán la semana de este año.








