La atención oncológica a mujeres también puede prestarse en crisis humanitarias
La organización presentará su experiencia en programas de atención oncológica en Mali y Malaui para mostrar que es posible atender el cáncer con recursos limitados.
MSF también subrayará la urgencia de eliminar las barreras que dificultan la prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado.
La carga del cáncer ya representa una amenaza creciente para la salud pública en muchos de los países donde trabaja la organización, y las mujeres se ven afectadas de forma desproporcionada.
Aproximadamente el 80% de las muertes por cáncer de mama y de cuello uterino en el mundo se producen en países de ingresos bajos y medianos. De cara a 2050, los expertos en salud mundial estiman que los casos aumentarán un 150% en esos países.
“Hace diez años, durante la crisis de Siria, no estábamos preparados para responder a las necesidades de salud de las personas desplazadas cuyo tratamiento para enfermedades no transmisibles, incluido el cáncer, se había interrumpido bruscamente a causa del conflicto”, explicó la doctora Claire Rieux, directora médica de MSF en París.
“Hoy, nuestros equipos proporcionan atención oncológica —desde el cribado hasta el tratamiento y los cuidados paliativos— en varios países. Colaboramos con ministerios de salud, profesionales comprometidos, redes comunitarias y expertos en la lucha contra el cáncer”, añadió.
En Mali, más de 2.300 mujeres recibieron atención médica por cáncer de mama o de cuello uterino entre 2021 y 2025 a través del programa desarrollado por MSF y sus socios en Bamako.
Un estudio retrospectivo sobre mujeres atendidas por MSF y el Ministerio de Salud de Mali entre 2019 y 2022 muestra avances, pese a las dificultades para acceder a la radioterapia, las limitaciones de seguridad y otros obstáculos en el recorrido asistencial.
Solo una cuarta parte de las pacientes fue diagnosticada en una fase temprana de la enfermedad, aunque esa proporción mejoró con el tiempo. En el caso del cáncer de cuello uterino, pasó del 14% en 2019 al 28% en 2022.
El estudio también constató que las tasas globales de supervivencia en mujeres con cáncer de mama eran del 91% un año después del diagnóstico y del 72% a los tres años. MSF advirtió, no obstante, que estos datos deben interpretarse con cautela por el elevado número de pacientes perdidas durante el seguimiento.
“Nuestros esfuerzos también se han centrado en acompañar a las personas a lo largo de su proceso asistencial, ofreciendo educación para la salud, atención psicológica y apoyo social, y trabajando estrechamente con asociaciones locales y con personas supervivientes”, explicó Nancy Kamwaza, responsable de promoción de la salud y participación comunitaria de MSF en Malaui.
“Los medicamentos y los protocolos clínicos por sí solos no son suficientes: las personas con cáncer necesitan información clara, apoyo emocional y práctico, y continuidad asistencial para poder transitar el tratamiento y hacer frente al impacto más amplio de la enfermedad en sus vidas y en sus familias”, añadió.
En Malaui, el programa de MSF en Blantyre contribuye a hacer frente a la segunda tasa de mortalidad por cáncer de cuello uterino más alta del mundo.
Lo hace facilitando el acceso a cuidados paliativos y tratamientos, incluidos la quimioterapia, la cirugía y la radioterapia, así como a herramientas de prevención como la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), el cribado precoz y el tratamiento de lesiones precancerosas.
En el distrito de Blantyre, la cobertura del cribado del cáncer de cuello uterino aumentó del 40% en 2019 a cerca del 60% el año pasado.
MSF también participa en el estudio PAVE, un proyecto internacional de investigación diseñado para probar una nueva estrategia de bajo coste para el cribado y el tratamiento de lesiones precancerosas de cuello uterino en contextos con recursos limitados.
Según la organización, la estrategia combina la genotipificación del VPH y la evaluación visual automatizada mediante inteligencia artificial para detectar lesiones precancerosas y mejorar la identificación de las mujeres con mayor riesgo que necesitan tratamiento urgente.
Aun así, MSF señala que mejorar el cribado tiene resultados limitados si las siguientes etapas de diagnóstico y atención siguen sin estar disponibles, resultan inasequibles o están saturadas.
MSF sostiene que su trabajo en atención oncológica ha demostrado que es posible diagnosticar, prevenir y tratar el cáncer incluso en contextos frágiles y humanitarios, siempre que las personas tengan acceso a una atención coordinada y con recursos adecuados.
Sin embargo, en muchos contextos con recursos limitados, los precios elevados, la escasez de medicamentos, la falta de personal especializado y la debilidad de los sistemas de suministro y adquisición siguen impidiendo el acceso al tratamiento.
“Con demasiada frecuencia, las personas con cáncer se ven privadas de acceso al tratamiento y a la atención no porque no existan herramientas eficaces, sino porque sus precios las ponen fuera de su alcance, porque no están disponibles cuando se necesitan o porque no son adecuadas para contextos y países con recursos limitados”, afirmó el doctor Zarak Jan, asesor de incidencia de la Campaña de Acceso de MSF.
“Ha llegado el momento de que los países y los financiadores demuestren una firme voluntad política para cerrar esta brecha, invirtiendo en atención oncológica y garantizando que los diagnósticos y tratamientos que salvan vidas sean asequibles, adaptables y estén disponibles para las personas en contextos con pocos recursos y en crisis humanitarias”, añadió.
La participación de MSF en el Congreso Mundial del Cáncer será una oportunidad para defender un mayor acceso a una atención integral para las personas con cáncer, intercambiar ideas con la comunidad oncológica internacional y conocer innovaciones e iniciativas en el control de la enfermedad.








