Advierten que la repatriación de 1.500 refugiados rohingya desde Malasia a Myanmar no es segura ni viable
La población civil de Rakhine y de otras zonas de Myanmar afronta una violencia extrema. El sistema sanitario sigue devastado: medicamentos y suministros médicos se agotan, no llegan a los centros o quedan bloqueados por el conflicto, lo que interrumpe la atención.
Pese a ese panorama, persisten las presiones regionales y los planes de repatriación. Malasia decidió devolver a casi 1.500 refugiados a Myanmar, entre ellos miembros de la etnia rohingya, y el proceso comenzará hoy, 29 de septiembre de 2026.
Javid Abdelmoneim, presidente internacional de MSF, afirmó que, un año después de la conferencia, las comunidades rohingya han visto muy pocas acciones concretas y casi ningún avance en materia de rendición de cuentas. Añadió que las palabras pronunciadas entonces no se han traducido en cambios.
Abdelmoneim sostuvo que Myanmar sigue siendo un lugar extremadamente inseguro, con bombardeos aéreos, matanzas masivas, reclutamiento forzoso y graves privaciones. También dijo que la atención sanitaria, el suministro de alimentos, la educación y los medios de subsistencia están gravemente afectados.
MSF señaló además que sus actividades y las de otras organizaciones se han reducido drásticamente por la inseguridad y la burocracia para obtener autorizaciones. En una encuesta del año pasado, el 84 % de los pacientes rohinyás en Bangladés dijo que no se sentiría seguro si regresara a Myanmar.








