Salud utiliza motocicletas y canoas para vacunar a niños en comunidades aisladas
Un equipo de MSF se encuentra este julio en Batangafo, República Centroafricana, preparando una misión para vacunar a niños y niñas de 0 a 5 años en la aldea de Mala, a 25 kilómetros del hospital distrital. La operación, que forma parte de un esfuerzo sostenido de apoyo a los departamentos de la región durante 19 años, moviliza a motoristas, logistas y personal médico que viaja con suministros y protección para carretera.
Tras una sesión de seguridad, el convoy debe cruzar el río Fafa en canoa —el único medio para transportar las motocicletas y el equipo al otro lado— y, luego, avanzar por senderos boscosos hasta Mala. Las familias ya se han reunido con sus hijos, gracias a labores de sensibilización previas y a la colaboración de educadores comunitarios. Según una madre citada por la organización, “durante las sesiones de sensibilización sobre vacunación, nos explicaron que existen varios tipos de vacunas”.
Desde noviembre de 2024, MSF integra en Batangafo la vacuna contra la malaria R21/Matrix-M dentro del paquete de inmunización ofrecido. La entidad señala que esta vacuna es una herramienta de prevención particularmente relevante durante la temporada de lluvias y picos de transmisión de la malaria. En el distrito sanitario de Batangafo, MSF, en coordinación con el Ministerio de Salud, desarrolla regularmente vacunaciones de puesta al día para llegar a zonas remotas que quedan fuera de las campañas nacionales.
Entre enero y julio de 2025 se vacunó a 13.560 niños y niñas contra enfermedades infantiles prevenibles, como sarampión, polio, difteria, tétanos y malaria, según la organización. El Dr. Alexandre Monnan, coordinador médico de MSF en la RCA, indicó que las actividades se realizan siguiendo protocolos nacionales y mediante rutas predefinidas para cubrir todas las aldeas, destacando la importancia de la movilización comunitaria previa para maximizar el alcance.
La situación en la RCA continúa caracterizándose por la inseguridad, la debilidad de la infraestructura sanitaria, la escasez de personal cualificado y el aislamiento geográfico. La financiación internacional ha sufrido recortes, tras la suspensión de aportes de USAID en 2025 y una reducción de compromisos por parte de otros donantes. Según el Plan de Respuesta Humanitaria 2025 de la ONU, 2,4 millones de personas —el 37,5% de la población— se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad, lo que plantea desafíos para la respuesta humanitaria. En 2024, las autoridades sanitarias y socios vacunaron a 242.500 niños y niñas, un logro que contribuyó a la reducción de la mortalidad infantil. MSF afirma que continuará con estas actividades esenciales y llama a los socios a movilizar los recursos necesarios para proteger a la infancia.








