Publicada el: 27 de septiembre de 2025 :: 8:00 am

Testigos describen masacres en el territorio de Rutshuru, RDC

Testigos describen masacres en el territorio de Rutshuru, RDC

Una ola de violencia extrema ha afectado a Binza desde julio de 2025, con testimonios de pacientes atendidos por MSF que describen masacres y ejecuciones sumarias en el territorio de Rutshuru, en la provincia de Kivu Norte, República Democrática del Congo. Aunque las matanzas a gran escala parecen haber disminuido, los civiles continúan soportando ataques diarios por parte de grupos armados, algunas víctimas atribuyen los hechos a hombres armados y citan al grupo M23.

Una mujer identificada como Espérance* relató que hombres armados uniformados irrumpieron en un campo y ejecutaron a ocho hombres, reunieron a mujeres y niños y los llevaron a un río cercano, donde, según su versión, estallaron los disparos y los cuerpos cayeron al agua. Espérance afirmó que perdió a su bebé durante la huida y posteriormente fue violada por un hombre armado, antes de regresar al lugar y encontrar a otros dos hijos asesinados. Estas declaraciones forman parte de los relatos de víctimas que recibieron atención médica en el Hospital General de Referencia de Rutshuru, al que MSF presta apoyo quirúrgico y médico.

Entre julio y agosto, el hospital atendió a 124 víctimas de lesiones intencionadas procedentes en su mayoría de las zonas sanitarias de Binza y Bambo, según la organización. Christopher Mambula, director de programas de MSF en la RDC, indicó que varios pacientes, entre ellos mujeres y niños, describieron haber sido heridos por disparos durante lo que llamaron una masacre civil y recordó que algunos presentan signos de estrés postraumático. “Los grupos armados de Rutshuru continúan matando a civiles hasta hoy, en una violación del derecho internacional humanitario”, afirmó.

Las cifras de MSF muestran que el Hospital General de Referencia recibió, en enero–agosto, a una media de 59 víctimas de violencia al mes, un 15% más que en el mismo periodo del año anterior y el nivel más alto desde que se comenzaron a registrar esos datos en 2019. En julio y agosto, el 83% de las víctimas con heridas por disparos eran civiles. A pesar de una reducción aparente de las masacres a gran escala, la violencia persiste y se han denunciado abusos por otros grupos, como CMC, Wazalendo y FDLR, según MSF.

El personal médico también señaló que, algunas veces, las personas quedan atrapadas en el fuego cruzado durante enfrentamientos o mencionan casos en los que los combatientes resultan heridos. En Binza, familiares describen un entorno de inseguridad que dificulta la cosecha y la vida diaria, con desplazamientos y una creciente preocupación por la seguridad alimentaria. MSF dice haber priorizado la respuesta frente a un brote de cólera y comunico las limitaciones para ampliar la ayuda ante restricciones impuestas por AFC/M23, lo que ha reducido el acceso y la divulgación entre la comunidad, afectando la cantidad de personas tratadas, que llegó a promediar alrededor de 10 al día en agosto.

Entre los testimonios recogidos figura el de Marie*, cuyo padre y tres hermanos fueron asesinados en agosto mientras trabajaban en los campos de Binza. “Tenemos miedo. Aquí no hay paz. Te pueden matar por nada”, afirmó. Judith* relató haber recibido un disparo en la pierna mientras cosechaba maíz en julio, y sostuvo que, ante la falta de cobijo y de enterramientos, no puede volver a trabajar en el campo por temor a ser víctima de violencia, lo cual agrava la inseguridad alimentaria en la zona.