Solicitan que termine la violencia sexual en Darfur, Sudán
Una matrona con 18 años de experiencia en una organización humanitaria recuerda la historia desgarradora de una niña que fue violada repetidamente por su agresor, minutos después de que este ordenara a su conductor atropellar a su madre, mientras ambas trataban de huir desde el campo de Zamzam, cercano a El Fasher, en Darfur Norte, Sudán. Según el informe de la organización, el ataque de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) al campo el 13 de abril provocó el desplazamiento de aproximadamente 380.000 personas hacia la ciudad de Tawila, y en cinco semanas más de 300 víctimas y supervivientes de violencia sexual buscaron atención en los servicios que la organización apoya en la zona.
La historia de la niña fue relatada a la matrona, identificada en los documentos como Anna, quien describe la escena en la sala de emergencias, donde, frente a un incremento de víctimas de violencia sexual tras el asalto a Zamzam, encontró a la niña en silencio, sin mirarla a los ojos. “¿Vendrás conmigo para que podamos hablar?”, preguntó la profesional, según el relato recogido por la organización. La niña explicó que el agresor, al preguntarle si pertenecía a la tribu zaghawa, continuó presionando hasta que su madre trató de defenderla y fue atropellada por el conductor, falleciendo delante de ella; luego el agresor la violó repetidamente y, tras otros asaltos, el conductor la devolvió junto al cuerpo de su madre y a las personas que huían.
La organización señala que, desde el estallido de la guerra en abril de 2023, comunidades no árabes de Darfur —incluidos masalit, zaghawa y fur— han sido especialmente atacadas. Las RSF, que controlan gran parte de la región y rodean El Fasher, operan como principal vía de salida y han perpetrado ataques contra quienes intentan huir, con casos de violencia, tortura y, en algunos casos, asesinatos, según se detalla en el informe “Asediados, atacados, hambrientos: atrocidades masivas en El Fasher y Zamzam, Sudán”, publicado a principios de julio de 2025.
En cuanto a la respuesta humanitaria, la organización indica que a finales de junio reforzó los mecanismos de referencia a través de cuatro centros comunitarios en campos de desplazados, para mejorar la vinculación con las comunidades. En el hospital de Tawila, 9 víctimas recibieron atención entre enero y marzo de 2025; esa cifra aumentó a 121 entre abril y junio y alcanzó 339 en julio y agosto, lo que la organización atribuye, en parte, a sistemas de referencia más sólidos que facilitan el acceso a la atención y a la magnitud de la violencia sexual. Varias víctimas y sobrevivientes relataron agresiones por múltiples hombres armados durante la huida, y las autoridades señalan que las agresiones no se detuvieron con el ataque a Zamzam, con nuevos episodios reportados semanalmente en El Fasher y zonas cercanas, como el campo de Abu Shouk.
Anna observa cambios en los patrones de violencia sexual. “En abril y mayo, la mayor parte de las sobrevivientes llegaba dentro de las 72 horas posteriores a los ataques; en agosto llegaron con mayor retraso, pese al apoyo de los centros comunitarios”, señala la matrona. También subraya que la violencia contra hombres sigue siendo mayoritariamente invisible debido al estigma, aunque hay indicios de que persiste, según las consultas realizadas en los centros de atención.
La organización subraya la necesidad de protección, atención y rendición de cuentas. Según sus datos, entre abril y agosto de 2025 más de 600 víctimas y supervivientes de violencia sexual buscaron atención en centros de salud apoyados por la organización en la región de Darfur del Norte. En ese contexto, el personal médico enfatiza que la atención integral debe ser gratuita y oportuna, e incluye apoyo médico, psicológico y social. El informe señala que, pese a las barreras para acceder a servicios, la necesidad de apoyo y protección es urgente y que las agencias donantes y demás actores deben ampliar y restablecer estos servicios y responsabilizar a los perpetradores. “Las supervivientes necesitan un acompañamiento completo y gratuito”, afirma Anna, quien subraya que ante la magnitud de las atrocidades, la comunidad internacional no debe mirar hacia otro lado.
*El nombre de la persona ha sido cambiado por motivos de seguridad.








