Kunduz: diez años después, del horror al cuidado y a la memoria
Un centro de trauma de Médecins Sans Frontières (MSF) en Kunduz, Afganistán, vivió un ataque aéreo de alto impacto el 3 de octubre de 2015, durante el que murieron 42 personas y quedaron gravemente afectadas instalaciones críticas como la unidad de cuidados intensivos, urgencias y quirófanos. Trece años después, MSF presenta una revisión de los hechos y explica las medidas tomadas para continuar brindando atención de emergencia en la ciudad, donde el hospital fue parcialmente destruido y dejó de funcionar por más de un año.
En julio de 2025, Fátima, madre de un paciente ingresado en el centro de traumatología de Kunduz, contó que su hijo recibió atención continua en un hospital que describió como capaz de “hacer todo lo posible para ayudarlo a recuperarse, cuidándolo día y noche”, pese a las secuelas de un episodio que, según las autoridades, constituyó el ataque más mortífero contra una instalación de MSF. Las declaraciones citadas reflejan la experiencia de quienes acceden a la atención en el marco de un servicio hospitalario que ha evolucionado desde su fundación en 2011 y que ha sido reconstruido parcialmente tras la agresión de 2015.
Según la organización, la infraestructura del centro de trauma de Kunduz se expandió desde sus comienzos con 55 camas en 2011 a 92 camas en 2015, y ante la intensificación de los combates en septiembre de ese año, se aumentó la capacidad a 150 camas para responder a un incremento de pacientes. Tras el ataque, el acceso a la atención de emergencia se redujo significativamente y la reconstrucción de la instalación llevó más de un año. Durante ese periodo, MSF apoyó un Puesto Avanzado del Distrito en Chahardara, donde solo se brindaba atención básica y ya no era posible derivar pacientes al centro de trauma de Kunduz.
MSF sostiene que, pese a haber compartido las coordenadas GPS del hospital con autoridades de Estados Unidos y Afganistán, no se llevó a cabo una investigación independiente e imparcial de pleno acuerdo de esos gobiernos. En noviembre de 2015, la organización publicó una revisión interna y, en 2017, decidió avanzar con la construcción de un nuevo centro de trauma en un sitio distinto de la ciudad, iniciando la obra a fines de 2018. Paralelamente, en julio de 2017 se inauguró una clínica ambulatoria que cerró en abril de 2020 por la pandemia de COVID-19.
Con el aumento de la violencia en 2021, los equipos de MSF montaron una unidad temporal de trauma de 25 camas en la oficina de la organización para atender a heridos de guerra. El 16 de agosto de 2021 trasladaron a todos los pacientes al nuevo centro de trauma de Kunduz, mientras la construcción continuaba. Medio año después, el personal observó un cambio en el perfil de las lesiones, con más accidentes de tráfico a medida que la seguridad mejoraba y la ciudad se despojaba gradualmente de la presencia de combates. En 2023 se inició un programa de gestión de la resistencia a los antimicrobianos y, en 2025, se incorporaron actividades orientadas a la atención de quemaduras.
Hoy, el centro de trauma de Kunduz cuenta con una sala de emergencias, una unidad de cuidados intensivos, servicios para pacientes hospitalizados y ambulatorios, quirófanos y espacio de fisioterapia, con 79 camas. Entre enero y junio de 2025, la instalación atendió a 10.253 pacientes en emergencias y realizó 3.197 intervenciones quirúrgicas, según MSF. Emilie Buyle, coordinadora de proyectos en Kunduz, señaló que “la ciudad hoy es diferente” a 2015, pero insistió en que MSF mantiene su enfoque en tratar a cada paciente de acuerdo con sus necesidades médicas, sin distinciones por raza, género, origen étnico, creencias religiosas o afiliación política.
Entre los nombres de quienes perdieron la vida ese día y aquellos que trabajaron para la organización, MSF recuerda a las víctimas y reconoce la necesidad de continuar evaluando las implicaciones y las respuestas humanitarias en un contexto marcado por décadas de conflicto y ahora por desafíos estructurales diferentes. El texto concluye con la mención de que, aunque Kunduz ha cambiado, la prioridad de la clínica es brindar atención centrada en las necesidades médicas de la población.








