Sudán: desplazados tras El Fasher enfrentan condiciones críticas en Tawila
Un mes después de que las Fuerzas de Apoyo (FAR) tomaran el control de El Fasher, el 26 de octubre, la región de Darfur Norte mantiene una situación crítica. Las instalaciones médicas de Tawila han ampliado su capacidad para atender a población desplazada, mientras continúan los testimonios de violencia, asesinatos y secuestros ocurridos tanto en El Fasher como en las rutas de huida hacia Tawila y otros destinos.
En el hospital de Tawila, la organización MSF ha establecido una atención médica que incluye cirugía de guerra y ha indicado que la unidad ya cuenta con 220 camas. La organización también está distribuyendo agua en los campos de desplazados y registrando casos de desnutrición, deshidratación y traumas entre los recién llegados, que provienen principalmente de El Fasher y recorren las rutas hacia Tawila y zonas cercanas.
Según el registro del Norwegian Refugee Council (NRC), unas 10.000 personas que huyeron de El Fasher llegaron a Tawila, situada a unos 60 kilómetros, y se encuentran en condiciones críticas dentro de campos sobrepoblados. Esta cifra, no obstante, contrasta con las estimaciones de la ONU, que situó en finales de agosto en alrededor de 260.000 el total de individuos que permanecían en El Fasher. MSF señaló que no ha podido acceder a El Fasher para verificar la situación en la ciudad.
La docta Mouna Hanebali, responsable del equipo médico de MSF en Tawila, describió que a raíz de la caída de El Fasher comenzaron a atender a mujeres y niños con desnutrición y deshidratación, y posteriormente a hombres con traumatismos y heridas. Según sus palabras, la llegada por la ruta hacia Tawila ha disminuido, y algunas personas llegan desde Korma, aunque en menor número.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estimó que más de 100.000 personas se desplazaron desde El Fasher entre el 26 de octubre y el 17 de noviembre; sin embargo, la mayor parte continuaba en la localidad, especialmente en aldeas rurales al oeste y al norte. Informes de MSF, testimonios de supervivientes y análisis satelitales del HRL de la Escuela de Salud Pública de Yale señalan un escenario catastrófico, con gran parte de la población civil previamente en El Fasher que habría sido asesinada, detenida o impedida de acceder a ayuda y de desplazarse a lugares seguros. MSF indicó que no ha podido acceder a El Fasher para verificar la situación allí.
En Darfur Norte, MSF ha visitado Um Jalbak, Shangil Tobay, Dar el Salam y Korma, donde no se observó un flujo masivo de llegadas, sino algunos cientos de personas que habían salido de El Fasher en las tres semanas previas; varios pacientes en estado crítico fueron derivados al hospital de Tawila. La organización también realiza actividades médicas en Umbaru, Mazbet, Karnoy y Tina, localidades en la ruta de éxodo hacia Chad, sin un gran volumen de llegadas reportado. Situaciones similares se observan en Belliseraf (Darfur Sur) y en Golo y Fanga (Darfur Central), donde los equipos evalúan necesidades y se preparan para distribuir kits a quienes lleguen.
Los campos de Tawila acumulan servicios saturados tras más de 650.000 desplazados internos que han llegado a la zona en los últimos dos años, entre ellos casi 380.000 desde abril de 2025, cuando las FAR atacaron el campo de Zamzam. Myriam Laaroussi, coordinadora de emergencias de MSF en Darfur, indicó que las condiciones de vida en los campos son “extremadamente precarias” y que los recursos son insuficientes, con refugios improvisados y raciones alimentarias prioritarias para ciertos grupos. Una evaluación en Daba Naira y Tawila Umda mostró, además, un acceso de agua de apenas 1,5 litros por persona y día, frente al estándar humanitario mínimo de 15 litros.
La Asociación de Médicos Sudaneses Estadounidenses (SAPA) estimó que alrededor del 74% de las personas desplazadas en Tawila viven en asentamientos informales sin infraestructura adecuada, y menos del 10% de los hogares tiene acceso fiable a agua o sanitarios. La defecación al aire libre es común en Daba Naira, aumentando el riesgo de brotes de enfermedades como el cólera, y con la llegada de la temporada fría muchas familias carecen de ropa de abrigo y mantas.
Testimonios de supervivientes describen huidas bajo bombardeos y tiroteos, caminatas de tres a cinco días, y ocultamiento diurno para evitar detenciones y ataques. Relatan violencia extrema, asesinatos masivos, secuestros por rescate, violencia sexual y robos de pertenencias. Muchos civiles permanecen detenidos en Garni y otras localidades alrededor de El Fasher, impedidos de llegar a lugares más seguros y sujetos a condicionamientos para acceder a ayuda humanitaria. MSF instó a las FAR y a sus aliados a abrir pasos seguros y libres para las personas enfermas, heridas y civiles que buscan refugio, así como a facilitar el acceso humanitario a Garni, El Fasher y otras zonas con supervivientes. La organización también llamó a donantes y actores humanitarios a ampliar la respuesta para cubrir las necesidades en salud, protección, alimentación, agua y saneamiento en Tawila.








