RDC: el conflicto impacta a la población y a los hospitales
El este de la República Democrática del Congo (RDC) continúa enfrentando un conflicto complejo que deja a la población civil como principal afectada. En el Hospital General de Mweso, en Kivu Norte, un joven de 20 años relató haber sido víctima de un disparo en la pierna y aseguró no prever una pronta paz. “Yo nací en la guerra. Es lo único que he conocido”, dijo Floribert, según el personal médico que atiende a los pacientes con heridas por traumatismos balísticos.
Organizaciones humanitarias señalan que, durante la primera mitad de 2025, se registró un volumen elevado de casos de violencia que requirieron atención médica en las provincias de Kivu Norte, Kivu Sur, Ituri y Maniema. Según MSF, se atendieron más de 3.600 personas por heridas relacionadas con la violencia en ese periodo, un ritmo que podría responder a combates entre distintas fuerzas y a la proximidad de las líneas de frente a áreas donde operan las misiones.
La violencia en el este del país afecta a múltiples actores y se manifiesta en enfrentamientos entre el ejército congoleño (FARDC), la coalición AFC/M23 y sus aliados, así como en ataques contra zonas pobladas. Aunque no existe una explicación única para el incremento de la violencia en 2025, la organización señala que la población civil es la que corre mayor peligro y que las estructuras de salud que apoyan han recibido un flujo constante de víctimas, desde heridos por bala hasta casos de violencia extrema, incluido secuestro y agresiones sexuales.
Entre las víctimas, se observa una concentración de civiles entre quienes ingresan a los centros sanitarios: en Mweso, MSF indica que hasta el 80% de las admisiones por violencia corresponden a civiles; las heridas por bala siguen siendo las más comunes, seguidas por ataques con armas blancas, bombardeos y torturas. En un proyecto de Salamabila, Maniema, 366 casos de traumatismos violentos registrados en la primera mitad de 2025 se asociaron a personas que supuestamente eran castigadas por no pagar “impuestos” a un grupo armado que controla una mina de oro.
La violencia sexual es otro aspecto crítico. En la primera mitad de 2025, MSF atendió a cerca de 28.000 supervivientes en Kivu Norte, Kivu Sur, Ituri y Maniema, de las cuales el 97% eran mujeres y niñas y el 10% eran menores. Testimonios de sobrevivientes, como el de Mona, de Minova, ilustran la persistencia de estos actos, que, según la organización, suelen ocurrir cuando las mujeres buscan alimento o salen a campos agrícolas.
La salud mental de la población también se ve afectada. En Mweso, entre 2 y 5 personas son hospitalizadas cada semana por trastornos psicológicos vinculados al conflicto. MSF advierte que, incluso cuando se ofrece atención médica y apoyo psicosocial, las condiciones de inseguridad, desnutrición y falta de vivienda dificultan la recuperación de los pacientes.
La seguridad de hospitales y personal sanitario ha sido atacada repetidamente. En los primeros meses de 2025, varios civiles resultaron heridos o fallecieron frente al Hospital General de Referencia de Masisi durante combates por el control de la ciudad; se registraron también ataques y muertes de trabajadores de MSF, y se reportaron incidencias de seguridad en hospitales y centros de salud apoyados por la organización en diversas localidades del este y del país. Desde principios de 2025, equipos de MSF han enfrentado ataques y robos en instalaciones sanitarias, así como hostigamiento a ambulancias y personal.
La escasez de inversión y la persistente inseguridad han deteriorado el acceso a la atención médica en el este de la RDC. MSF señala que muchos pacientes llegan a los hospitales varios días después de ser heridos, a menudo en estado crítico, lo que reduce sus posibilidades de supervivencia. Además, la interrupción de campañas de vacunación y los desplazamientos forzados agravan la situación humanitaria.
En un pronunciamiento institucional, Emmanuel Lampaert, representante de MSF en la RDC, subrayó que la magnitud de la violencia continúa debilitando un sistema de salud ya frágil y llamó a todos los grupos armados a respetar el derecho internacional humanitario, especialmente a no atacar a la población civil ni a las instalaciones sanitarias y a facilitar el paso seguro del personal y de los suministros médicos. MSF reiteró su compromiso de atender a personas de todos los lados en el este del país, a la vez que enfatizó la necesidad de un entorno de seguridad que permita mantener operaciones humanitarias vulnerables a las circunstancias del conflicto.








