Más de 100.000 desplazados en el norte de Mozambique sin asistencia humanitaria
Una intervención de emergencia se ha lanzado en la provincia de Nampula, Mozambique, para responder a las necesidades de más de 100.000 persona desplazadas en el norte del país, principalmente en el distrito de Eráti, según informó la organización humanitaria responsable de la acción. Desde el 4 de diciembre, los equipos desplegados han brindado atención médica y servicios esenciales en las zonas con mayor concentración de familias desplazadas.
La ola de desplazamientos se enmarca en la crisis humanitaria derivada del conflicto en Cabo Delgado, que desde julio ha provocado el desplazamiento forzado de unas 300.000 personas en el norte de Mozambique. En noviembre, un grupo armado no estatal llevó a cabo múltiples ataques en la provincia de Nampula, lo que generó la tercera y, hasta ahora, mayor oleada de desplazamientos en la región. De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), más de 100.000 personas han tenido que abandonar sus hogares en Nampula.
Aunque algunos desplazados han comenzado a regresar a sus lugares de origen, la organización advierte que estos movimientos no siempre obedecen a garantías de seguridad o a una preparación adecuada, y que en algunos casos la decisión de regresar está influenciada por la expectativa de recibir asistencia. “Explicaron que el apoyo solo se brindaría en las zonas de origen, pero la gente tiene miedo de regresar. Todavía llevan la pesadilla en sus corazones”, declaró José Maurício Alige, desplazado de Mazua.
Se señalan movimientos de retorno puntuales para obtener ayuda, pero muchos desplazados optan por permanecer en campamentos, ante la falta de condiciones de seguridad, la destrucción de viviendas y la pérdida de medios de vida. “Es mejor quedarse aquí y pasar hambre que regresar”, afirmó Carita Varine, quien huyó de ataques en el distrito de Memba. Este enfoque de distribución de ayuda, advierte la organización, podría dejar a las personas más vulnerables sin la asistencia necesaria y debilitar los principios de una respuesta humanitaria neutral y basada en necesidades.
La intervención ofrece consultas médicas, servicios de maternidad, apoyo nutricional y asesoramiento psicosocial en Alua Velha, Alua Sede y Miliva. En salud, la malaria se mantiene como la principal causa de consultas, seguida de enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias y problemas cutáneos. En coordinación con el Ministerio de Salud, también se apoyan campañas de vacunación para proteger a las familias desplazadas contra enfermedades prevenibles.
Entre el 4 y el 15 de diciembre, la organización reportó más de 860 consultas médicas, y se observó una alta prevalencia de malaria, con más del 30% de casos positivos entre las personas atendidas, según Emerson Finiosse, médico de la organización. También señaló que muchas mujeres que acuden a las clínicas móviles para consultas prenatales es la primera vez que reciben este servicio, lo que evidencia deficiencias en el sistema de salud incluso antes de los desplazamientos.
La temporada de lluvias intensifica las preocupaciones sanitarias, y ya se ha confirmado un brote de cólera en los distritos de Eráti y Memba. En respuesta, se están construyendo letrinas y puntos de agua de emergencia, y se ha rehabilitado un pozo en Miliva para garantizar agua potable. Además, se han instalado 12 nuevos grifos de agua en Alua Sede, con capacidad para abastecer a unas 1.800 personas al día.
Las condiciones de vida y saneamiento en refugios temporales y viviendas de acogida plantean riesgos para la salud y la protección, mientras que la falta de hogares adecuados obliga a muchos, especialmente niños, a dormir al aire libre o en instalaciones informales. La seguridad alimentaria es otra prioridad, y la organización subraya la necesidad de una asistencia humanitaria transparente, neutral y ajustada a las necesidades que se preste donde se encuentran las personas afectadas.
Se ha iniciado una intervención de emergencia de tres meses en el distrito de Eráti para abordar las necesidades humanitarias y médicas crecientes, manteniendo la prestación de servicios sanitarios a comunidades de acogida y a las personas que enfrentan la violencia y el desplazamiento en el norte de Mozambique.








