Población congoleña refugiada en Burundi enfrenta grave crisis humanitaria
Más de 88.000 refugiados congoleños han llegado a Burundi desde la escalada de violencia en la provincia de Kivu Sur, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Las personas se encuentran en condiciones de vida precarias en campamentos, con acceso limitado a agua potable, alimentos, higiene y atención médica, y continúan llegando nuevas personas en los últimos días, según la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF).
MSF informó que, para hacer frente a la emergencia, abrió una clínica móvil el 10 de diciembre en el centro de tránsito de Ndava, en Cibitoke, para atender a refugiados congoleños. Según la organización, los camiones de la policía burundesa siguen trasladando nuevos refugiados al centro, mientras que MSF amplía su respuesta médica. En Ndava, MSF atiende una media de 200 pacientes diarios y derivan casos graves al hospital distrital de Cibitoke para continuidad de la atención. La organización también proporciona 25.000 litros de agua al día y está construyendo letrinas y duchas para reducir riesgos sanitarios derivados de la falta de higiene básica.
Zakari Moluh, coordinador de proyectos de MSF, describió la situación en Ndava como saturada, con familias compartiendo tiendas y suelo encharcado. “Vemos a personas con botellas de agua de dos litros, que es todo lo que tienen para cubrir sus necesidades de agua; la comida es casi inexistente. Tememos un empeoramiento de la situación sanitaria y humanitaria”, afirmó.
Desde la llegada de los refugiados hace dos semanas, MSF ha aumentado su presencia médica y advierte sobre el riesgo de brotes de cólera y sarampión, así como de un incremento de casos de malaria entre una población ya vulnerable. En Ndava, la organización ha registrado 14 casos confirmados de cólera y un caso sospechoso de sarampión; además, el 42% de las pruebas de malaria realizadas en los últimos días han resultado positivas.
Por otro lado, unos 29.000 refugiados se han asentado en el campamento de Bweru, en el este de Burundi, donde reciben apoyo de las autoridades y de organizaciones humanitarias internacionales. MSF participa en el apoyo a un centro de tratamiento de cólera con capacidad para 50 camas y continúa brindando asistencia logística. En las áreas afectadas se destacan necesidades en salud sexual y reproductiva y atención a sobrevivientes de violencia sexual.
La respuesta médica de emergencia se está ampliando a nivel nacional, con apoyo para el tratamiento de cólera y sarampión, vacunación y actividades de agua y saneamiento. ACNUR y MSF señalan que la situación política y de seguridad en la República Democrática del Congo genera gran incertidumbre para la población refugiada, y llaman a una movilización humanitaria inmediata para proporcionar atención sanitaria vital y otros apoyos esenciales.








