Líbano: miles de trabajadores migrantes enfrentan condiciones precarias
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM, 26 de marzo de 2026) estima que unas 48.000 personas desplazadas o que viven en zonas de alto riesgo son migrantes, lo que representa alrededor del 30% de la población migrante censada en el Líbano (OIM, 2025).
A través de la clínica de Bourj Hammoud, en un suburbio del norte de Beirut, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha venido prestando asistencia a la población migrante durante dos años. Allí, cada mes se realizaban alrededor de 1.500 consultas de atención médica, apoyo en salud mental y servicios sociales.
En respuesta a las crecientes necesidades tras la escalada de ataques, MSF ha ampliado su presencia en la zona mediante clínicas móviles que llegan a las comunidades desplazadas por la fuerza de la ciudad y sus alrededores. En conjunto, la clínica y las dos clínicas móviles ofrecen ahora unas 3.000 consultas al mes, además de distribuir artículos de primera necesidad y ayuda alimentaria a los comedores comunitarios gestionados por migrantes.
Desde principios de marzo, las derivaciones médicas de la clínica de Bourj Hammoud se han duplicado, y muchos pacientes requieren transfusiones de sangre, ingreso en cuidados intensivos o cirugía. Este aumento refleja tanto la escalada de la guerra como la suspensión, en enero pasado, del programa de derivaciones de la OIM. Otros actores también están teniendo dificultades para cubrir estas carencias debido a la falta de financiación, lo que deja a muchos pacientes sin acceso a una atención vital.
“Vivía en Dahiyeh cuando comenzaron los bombardeos. Huí esa misma noche, sin saber adónde ir”, explica Salam, migrante desplazada que recibe atención sanitaria en la clínica móvil en Ghosta, en el monte Líbano. “Acabamos en la carretera, buscando refugio, llamando a puertas que no se abrían, pidiendo una ayuda que nunca llegaba. No teníamos ningún sitio adónde ir. No había seguridad. Lo único que teníamos antes era la carretera”.
Las comunidades de migrantes en el Líbano ya enfrentaban importantes barreras económicas, legales y sociales para acceder a los servicios básicos. Muchos se refugian ahora en alojamientos superpoblados organizados por líderes comunitarios o duermen en la calle, ya que, según algunos informes, se les rechaza explícitamente, se les discrimina o se les resta prioridad en los refugios colectivos oficiales en favor de los ciudadanos libaneses.
Ya antes de la última escalada militar de Israel en Líbano, el acceso de los migrantes a la atención sanitaria estaba muy limitado por barreras lingüísticas, discriminación sistemática, el coste de los servicios sanitarios y la falta de permisos de residencia, afirma AbdelHalim Abdallah, coordinador de proyectos en Beirut. “Ahora, con casi una quinta parte de la población del país desplazada a la fuerza, los migrantes se ven aún más marginados, con consecuencias devastadoras para su salud y supervivencia”.
El último domingo de marzo, se brindó atención a más de 300 pacientes migrantes en la clínica de Bourj Hammoud y en las dos clínicas móviles situadas en Beirut y Saida. Solo en Saida, más de 170 pacientes procedentes de Etiopía y Bangladesh solicitaron servicios sanitarios ese domingo. La mayoría estaban desplazados o llevaban meses sin acceso a la atención sanitaria; ese día, el equipo tuvo que enviar a dos bebés a urgencias y los pacientes seguían llegando.
Además de quedarse sin hogar y de verse desplazadas, las necesidades sanitarias de estas familias se agravan por la interrupción de los cuidados médicos y el elevado coste de los medicamentos. Aunque el acceso a la atención médica ya era limitado para las comunidades migrantes en situación irregular, la situación se ha vuelto aún más difícil debido al aumento de las necesidades que experimentan ellas y el resto de ciudadanos.
Aproximadamente una cuarta parte de las consultas médicas que atienden las clínicas móviles para migrantes corresponden a enfermedades crónicas, y muchos pacientes han quedado privados de su medicación por el desplazamiento forzoso u otras barreras para acceder a la atención sanitaria. También se observan carencias en el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva y de salud mental, incluso en lugares donde otros actores prestan atención primaria.
MSF ha ampliado su respuesta para satisfacer las crecientes necesidades de las personas desplazadas por la fuerza en el Líbano, incluidas migrantes y otras minorías. Sin embargo, estas comunidades siguen infrarrepresentadas en la respuesta humanitaria a nivel nacional, liderada por actores internacionales y el Gobierno. Como resultado, muchas personas dependen de iniciativas comunitarias que, a menudo, no pueden atender las necesidades más complejas, como la atención médica o psicológica.
Los trabajadores migrantes, en su mayoría procedentes de Etiopía, Bangladesh y Sri Lanka, que realizan trabajos domésticos y otros oficios manuales, han sido marginados por el sistema de kafala (patrocinio) del Líbano, que los priva de derechos básicos, incluida la cobertura sanitaria. También han sido excluidos de la respuesta humanitaria en crisis anteriores.
MSF lleva desde 2019 prestando atención especializada a las comunidades migrantes gracias al apoyo de educadores sanitarios comunitarios voluntarios que hablan amárico, bengalí, cingalés, francés, inglés y árabe. Estos voluntarios se aseguran de que los pacientes migrantes puedan comunicarse con los profesionales sanitarios.
Desde 2024, la clínica en Bourj Hammoud ha estado proporcionando atención primaria, apoyo en salud mental, atención sexual y reproductiva, servicios sociales y promoción de la salud. Para ampliar su respuesta ante la escalada de violencia, la clínica está abierta seis días a la semana y cuenta con dos unidades médicas móviles que atienden las necesidades de los trabajadores migrantes en todo el país, así como de las familias libanesas desplazadas en más de 20 localidades de los distritos vecinos del Monte Líbano. Además, la clínica abastece a ocho comedores comunitarios locales con materias primas para preparar unas 1.000 comidas al día, que se distribuyen entre migrantes desplazados y quienes siguen viviendo en zonas de alto riesgo y en áreas bajo órdenes de evacuación general.
En todo Líbano, incluidas las zonas de alto riesgo, nuestros equipos han distribuido más de 2.000 artículos de primera necesidad, como mantas, colchones y kits de higiene, a más de 100 casas y refugios comunitarios para migrantes.








