República Islámica iraní: pese al alto el fuego, sigue frágil el acceso a la atención médica esencial
Antes del inicio del conflicto, MSF desarrollaba actividades en el sur de Teherán, en Mashhad y en la provincia de Kermán, centradas principalmente en la atención primaria para personas con dificultades para acceder a los servicios sanitarios, en particular refugiados afganos.
En el pico de la violencia, durante un periodo de intensos bombardeos, MSF tuvo que suspender temporalmente sus actividades en la clínica del sur de Teherán. Esta clínica ya ha reabierto y se le ha autorizado funcionar como un puesto médico avanzado, capaz de recibir heridos y estabilizar a pacientes en estado crítico si es necesario. También ha ampliado sus servicios a toda la población iraní, y el número de consultas se ha duplicado desde el alto el fuego. Actualmente, se atienden alrededor de 250 personas al día en la clínica.
“La atención primaria de salud suele ser uno de los primeros servicios en verse interrumpidos durante las emergencias, y, sin embargo, sigue siendo uno de los más esenciales”, afirmó Grigor Simonyan, coordinador general de MSF en Irán. “Las personas siguen necesitando tratamiento para enfermedades comunes y para crónicas como la diabetes y la hipertensión. Y, especialmente tras el trauma de la guerra, muchas necesitarán apoyo en salud mental”.
Para ampliar aún más el acceso a la atención primaria, se prevé abrir una segunda clínica en el sur de Teherán.
Las clínicas en la ciudad de Kermán, en el sureste del país, atienden a unas 150 personas al día, proporcionando también atención primaria esencial. Se estima que unos 200.000 refugiados afganos viven en las afueras de la ciudad, y MSF es una de las pocas organizaciones médicas que les presta atención sanitaria.
En Mashhad, en el noreste de Irán, cerca de la frontera con Afganistán, hemos seguido prestando servicios de salud, incluido apoyo en salud mental, a más de 160 pacientes al día en la clínica del distrito de Golshahr, donde vive la mayoría de los refugiados afganos de la ciudad.
En todas las localizaciones ofrecemos una amplia gama de actividades médicas, que incluyen salud sexual y reproductiva, detección y tratamiento de enfermedades infecciosas como la hepatitis C, apoyo en salud mental, manejo de enfermedades crónicas y derivaciones a centros especializados.
Aunque partes del sistema sanitario siguen funcionando, la guerra ha sometido a los servicios de salud de Irán a una presión extrema, con hospitales, clínicas y ambulancias alcanzados y dañados.
A fecha del 15 de abril, la Organización Mundial de la Salud había verificado 24 ataques contra la atención sanitaria en Irán, lo que ejerce presión sobre el sistema de salud y sobre los equipos humanitarios.
“Irán también depende en gran medida de medicamentos producidos localmente, y la producción farmacéutica se ha visto gravemente interrumpida como consecuencia directa de esta guerra”, explicó Simonyan. “Estamos viendo cada vez a más personas afectadas por la falta de acceso a medicamentos esenciales”.
En respuesta, hemos donado medicamentos y suministros —incluidos kits de atención pediátrica y kits para el tratamiento de traumatismos— que están siendo distribuidos y utilizados por la Media Luna Roja Iraní. Además, hemos donado artículos esenciales, como mantas, almohadas y kits de higiene, también a través de la Media Luna Roja Iraní, para apoyar a las personas afectadas por la crisis.
A medida que la crisis se acerca a su tercer mes, seguimos preparados para adaptar y ampliar aún más nuestras actividades en respuesta a la evolución de las necesidades médicas, en colaboración con las autoridades.
“Las personas civiles siguen soportando el mayor coste de esta guerra”, afirmó Simonyan. “El respeto y la protección plenos de las instalaciones médicas y del personal sanitario son fundamentales para garantizar que las personas puedan acceder a la atención cuando y donde la necesiten”.








