El brote de ébola choca con el conflicto y el hambre
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, afirmó que el brote del virus Ébola Bundibugyo en la provincia de Ituri se extiende en un contexto de inseguridad, ataques a instalaciones sanitarias y movimientos de población que hacen «casi imposible» rastrear contactos y aislar casos.
«No podemos generar confianza comunitaria ni aislar a los enfermos mientras caen bombas», declaró.
La cepa Bundibugyo, identificada por primera vez en Uganda en 2007, no cuenta con vacuna ni tratamiento aprobados.
La RDC ha notificado casi 1.000 casos sospechosos de ébola y más de 220 muertes sospechosas, según cifras de agencias sanitarias y socios, aunque solo una muerte ha sido confirmada por laboratorio. En Uganda, las autoridades sanitarias informaron de siete casos confirmados vinculados al brote, entre ellos dos trabajadores sanitarios y una muerte confirmada.
El brote, centrado en Ituri, se ha extendido a 11 zonas sanitarias. También hay casos notificados en Kivu del Norte, incluidas Butembo y Goma, y en Kivu del Sur, según UNICEF.
Los responsables sanitarios señalan que el virus se está propagando en conglomerados familiares y centros sanitarios, con infecciones vinculadas a los cuidados, reuniones familiares y prácticas funerarias inseguras.
Los esfuerzos de contención se desarrollan en una de las zonas más volátiles del este de la RDC, donde el acceso humanitario ha estado restringido por un conflicto que involucra a múltiples grupos armados, incluidas las ADF, las milicias CODECO y el grupo armado M23 respaldado por Ruanda.
Un informe de diciembre de 2025 de la misión de paz de la ONU (MONUSCO) documentó violencia persistente en Ituri y Kivu del Norte, con ataques a aldeas, instalaciones sanitarias y comunidades desplazadas que causaron cientos de muertes civiles y desplazamientos masivos.
La violencia ha agravado una crisis humanitaria ya grave. Según el último análisis del IPC, cerca de 10 millones de personas en Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur y Tanganyika enfrentarán hambre aguda entre enero y junio de 2026. A nivel nacional, unas 26,5 millones sufren altos niveles de inseguridad alimentaria aguda.
«El hambre y la enfermedad son viejas compañeras», afirmó Tedros. «Las personas debilitadas por el hambre son mucho más vulnerables a las infecciones».
La OMS dijo que el conflicto, las malas carreteras y la inseguridad limitan el movimiento de la ayuda y el acceso a los servicios sanitarios. «En muchas zonas afectadas, las instalaciones sanitarias no funcionan o lo hacen con graves limitaciones debido a la inseguridad», añadió Tedros.
UNICEF advirtió que los niños también se ven gravemente afectados, no solo por la infección, sino por la interrupción de los servicios de salud, nutrición y educación. Según la agencia, los menores afectados por brotes de ébola suelen perder a sus padres y cuidadores, mientras que el estigma y el miedo pueden dejarlos aislados.
La OMS encabeza una respuesta de todo el sistema de la ONU, con personal de emergencia, suministros médicos y financiación para ayudar a contener el brote. También trabaja con líderes comunitarios en Bunia para generar confianza y contrarrestar la desinformación.
«La confianza de la comunidad es la base de una respuesta de salud pública eficaz», afirmó Julienne Ngoundoung Anoko, oficial de participación comunitaria de la OMS desplegada en Bunia. «Sin el apoyo de la comunidad, las medidas de control del brote no pueden tener éxito».
Tedros pidió un alto el fuego inmediato para permitir que equipos humanitarios y médicos accedan de forma segura a las comunidades afectadas. «Detener esta transmisión del ébola depende enteramente del acceso humanitario», concluyó.








