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Además, la organización ha distribuido kits de emergencia para traumatismos y suministros médicos suficientes para atender a casi 10.000 personas heridas. También ha donado 8,5 toneladas de medicamentos, equipos médicos y material de higiene y desinfección.
La atención se centra ahora en los supervivientes y en quienes siguen viviendo en la calle o en campamentos. Las clínicas móviles trabajan de forma permanente en Playa Verde, en el estado de La Guaira, y en el centro de Caracas, además de en zonas como Catia La Mar y Naiguatá.
Estos equipos están formados por médicos, enfermeros, un psicólogo, un promotor de salud y un especialista en salud ambiental. Ofrecen atención primaria, apoyo en salud mental, promoción de la salud y evaluaciones de agua y saneamiento a las comunidades desplazadas.
Andreas Spaett, coordinador general de MSF en Venezuela, señaló que las necesidades cambian constantemente y que la prioridad es atender a los supervivientes y a quienes siguen en la calle, alojados en campamentos de distintos tamaños.
Añadió que en Playa Verde, el principal centro de acogida del estado de La Guaira, y en Naiguatá se mantiene la gestión de clínicas móviles. También dijo que la intervención se amplió a Caracas ante el aumento de personas que viven en la calle, con una tercera clínica móvil en el centro.
Spaett afirmó que la principal necesidad es el apoyo a la salud mental, por lo que se incorporan y forman nuevos psicólogos. Explicó además que se realizan intervenciones en agua y saneamiento, con instalación de aseos y tratamiento del agua para garantizar agua potable.
En otro tramo, indicó que hay dificultades para acceder al agua y que la distribución depende de botellas entregadas gracias a donaciones. También sostuvo que el sistema de distribución de agua colapsó y que se evalúa cómo contribuir a uno más sostenible y oportuno.
MSF también trabaja en la gestión de residuos y en la construcción de duchas y aseos en los centros de acogida. El objetivo es prevenir enfermedades a medio y largo plazo y reducir la defecación al aire libre, extendida por la falta de instalaciones adecuadas.
Los equipos vigilan enfermedades transmitidas por el agua y por mosquitos, como dengue, zika y chikungunya. Entre las medidas aplicadas figuran camiones cisterna, cloración del agua, letrinas de emergencia, kits de higiene y visitas periódicas a refugios y lugares de reunión.
MSF trabaja además con otros actores humanitarios en alojamiento y distribución de alimentos. Según Spaett, la respuesta humanitaria está cada vez más estructurada y la organización prepara una estrategia para apoyar al Ministerio de Sanidad en una respuesta más amplia de salud mental.








