Europa incumple su obligación de salvar vidas en el mar
El rescate tuvo lugar dentro de la zona de búsqueda y salvamento de Malta. Los supervivientes fueron trasladados el martes 1 de septiembre a Trapani, en Sicilia, el lugar seguro designado por las autoridades italianas.
Leah Kenny, coordinadora de Asuntos Humanitarios a bordo del Oyvon, señaló que muchas de las personas rescatadas, incluidos niños, habían salido de Libia más de 24 horas antes. Añadió que fueron encontradas exhaustas, a la deriva en aguas internacionales y sin combustible.
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la travesía por el Mediterráneo central es desde hace más de una década una de las rutas migratorias más mortíferas del mundo. Kenny dijo además que desde 2015 se han registrado más de 35.000 personas fallecidas o desaparecidas.
MSF afirmó que las actividades de búsqueda y rescate siguen siendo esenciales. La organización lleva a cabo operaciones en el Mediterráneo central desde 2015 y asegura haber rescatado a más de 94.000 personas a bordo de nueve embarcaciones.
Claire San Filippo, representante de las operaciones de búsqueda y rescate, dijo que las personas en tránsito se enfrentan a una violencia creciente en el mar y a lo largo de las rutas migratorias, incluidas interceptaciones peligrosas. También sostuvo que los barcos humanitarios son objeto de acoso, intimidación y ataques armados.
San Filippo añadió que esos ataques suelen proceder de las guardias costeras libia y tunecina, financiadas por la UE, y que ponen en riesgo tanto a los supervivientes como a los equipos de rescate.
La organización criticó las políticas de la UE que restringen las operaciones de rescate o criminalizan a las ONG. A su juicio, esas medidas no frenan los cruces, porque las personas huyen de lo que dejan atrás y no de la presencia de barcos en el mar.
MSF pidió a los países europeos que pongan fin a la externalización de la gestión migratoria hacia terceros países, incluido el apoyo material y financiero a sus guardias costeras para interceptar y devolver a personas en el mar.
Kenny señaló además que algunas de las personas rescatadas ya habían intentado antes la travesía y habían sido devueltas por la fuerza a Libia. Sostuvo que ese país no es un lugar seguro y que el apoyo europeo a esas operaciones las expone a graves violaciones de derechos humanos.
La organización recordó testimonios sobre personas devueltas a Libia que se enfrentan a detenciones arbitrarias, violencia, tortura y extorsión. Concluyó que salvar vidas en el mar no debería ser motivo de controversia y que se trata de una obligación legal, humana y ética que Europa está incumpliendo.








