Afar: distribución de nutrición vital en zona remota de Etiopía
Médicos Sin Fronteras (MSF) continúa su presencia en Afar, Etiopía, para brindar apoyo a niños, niñas y mujeres embarazadas y lactantes afectadas por desnutrición, con un enfoque que combina atención hospitalaria y seguimiento comunitario. En 2025, el equipo trató a 1.594 menores de cinco años con desnutrición aguda grave en el Hospital General de Dubti y gestionó la Sala de Alimentación Terapéutica Intensiva (ITFC) que opera bajo la dirección del Ministerio de Salud en ese centro.
El programa señala que Afar, ubicada en la Depresión de Danakil y afectada por un clima extremo, enfrenta dificultades acentuadas por la disponibilidad y calidad del agua. Algunas fuentes subterráneas no son aptas para el consumo, y el río Awash permanece expuesto a contaminación a lo largo de su curso, complicando el acceso de las familias a fuentes de agua seguras. Según el personal de MSF, muchas comunidades dependen de lluvias estacionales, pozos poco profundos y, a veces, agua transportada por camiones, lo que refleja barreras estructurales para la nutrición y la salud.
Para Abahefa Ari, madre de cinco hijos, la sequía de este año incidió en las cosechas y en la salud de su hija Fatuma, que terminó ingresando en el ITFC. “Mi bebé tuvo diarrea… supe que mi hija sufría desnutrición”, relató, destacando la experiencia de atención recibida en Dubti tras derivación desde el centro de salud local. Isaa, madre de Fafi, coincidió en señalar mejoras tras estancias previas y actuales en la sala, derivadas por el equipo de MSF desde las clínicas móviles.
MSF explicó que la organización está presente en Afar desde 2022, priorizando niños y mujeres embarazadas y lactantes afectados por la desnutrición. El ITFC, con capacidad para 50 camas, funciona en coordinación con el Hospital General de Dubti y el Ministerio de Salud, y actúa como recurso crucial para menores con desnutrición aguda grave que presentan complicaciones médicas. Solo en 2025, ese centro trató a 1.594 niños y niñas.
Además de la atención hospitalaria, MSF implementó en 2024 y 2025 actividades comunitarias para acercar servicios a poblaciones alejadas y realizar un seguimiento regular. Emmanuelle Quet, coordinadora del proyecto en Afar, indicó que estas estrategias de largo alcance buscan reducir ingresos repetidos al hospital. Dos equipos móviles visitan ocho localidades cada semana, cribando y tratando a niños con desnutrición aguda grave y suministrando alimentos terapéuticos como Plumpy’Nut; cuando es necesario, los casos complejos se derivan al ITFC.
La organización subrayó que la distancia y las condiciones del transporte constituyen una de las mayores barreras para la atención sanitaria en la región. Quet señaló que las familias suelen recorrer horas para llegar al puesto de salud y, en ocasiones, días para alcanzar el hospital; interrupciones como carreteras inundadas o falta de transporte pueden impedir que un niño reciba tratamiento a tiempo. En la carretera hacia Magenta, el río puede inundar las vías y dificultar el paso incluso para vehículos 4×4; en una reciente intervención, un equipo tardó más de seis horas en recorrer apenas 30 o 40 kilómetros, y las enfermeras y conductores debieron empujar los vehículos para llegar con Plumpy’Nut a las familias.
MSF informó que, junto con el Ministerio de Salud y la Oficina Regional de Salud, continúa combinando atención hospitalaria con visitas comunitarias para evaluar y tratar a comunidades remotas. Sin embargo, persisten desafíos significativos, entre ellos la reducción de los Equipos Móviles de Salud y Nutrición (MHNT) y la persistencia de indicadores de salud adversos en Afar, uno de los más altos índices de mortalidad infantil y de retraso del crecimiento del país.
De acuerdo con Quet, aunque es posible tratar la desnutrición severa, las causas subyacentes son más amplias que la atención sanitaria. Explicó que mejorar el acceso a agua segura, fortalecer los medios de vida comunitarios y reforzar los servicios de salud y los circuitos de derivación son esenciales para aumentar la resiliencia de las comunidades y reducir la necesidad de recurrir a emergencias médicas.








