Publicada el: 28 de junio de 2026 :: 6:42 am

Paul Groussac, el francés que dejó huella en la Argentina

Paul Groussac, el francés que dejó huella en la Argentina

Paul-François Groussac nació en Toulouse, Francia, el 15 de febrero de 1848. A los 18 años emigró a la Argentina sin saber castellano. No se conoce con certeza el motivo; algunas versiones señalan que estaba molesto por el nuevo matrimonio de su padre.

Ya en Buenos Aires, aprendió el idioma y se convirtió en uno de los referentes intelectuales de su tiempo. Se formó de manera autodidacta en bibliotecas a las que pudo acceder y llegó a dar clases en la Escuela Normal y el Colegio Nacional de Tucumán.

Interesado en la cultura, la literatura y la historia, inició su carrera como escritor. Publicó en Revista Argentina, Revista de Filosofía y Caras y Caretas, entre otras.

También fue columnista, corresponsal y crítico literario y musical en La Nación y El Diario. Además, dirigió los diarios tucumanos La Unión y La Razón, así como Sud-América, en Buenos Aires.

Estuvo al frente de Le Courrier Français y escribió en Le Courrier del Plata, periódicos destinados a la comunidad francesa en el país. Sus textos también aparecieron en publicaciones extranjeras.

Como ensayista, publicó Del Plata al Niágara, las dos series de El viaje intelectual y Crítica literaria. Entre sus obras literarias figuran Le cahier des sonnets, la novela Fruto vedado, Relatos argentinos y la obra teatral La divisa punzó.

Como historiador escribió, entre otros libros, Santiago de Liniers, conde de Buenos Aires y Mendoza y Garay, las dos fundaciones de Buenos Aires. También publicó Ensayo histórico sobre el Tucumán, Historia de la Biblioteca Nacional y Estudios de historia argentina.

Comprometido con su tiempo, defendió la posición argentina sobre las Islas Malvinas con una mirada histórica y jurídica, en oposición a los planes británicos. Esa postura quedó plasmada en Las Islas Malvinas.

Groussac también debatió con figuras como Lucio Vicente López, Miguel Cané, Eduardo Wilde, Lucio V. Mansilla, Bartolomé Mitre, Eduardo Schiaffino, Leopoldo Lugones y Rubén Darío.

Esas discusiones le permitieron definir ideas sobre el arte, la política y las tensiones que se vivían en el país. Paula Bruno lo describió como un escenario de contrastes y oportunidades para un inmigrante.

También fue un gran amante de la música y las artes escénicas. En La Nación escribió críticas de ópera y teatro.

Pola Suárez Urtubey señaló que en esos textos formulaba críticas severas y también elogios sin reservas cuando consideraba que algo debía ser celebrado.

Tras una breve estadía en Francia, regresó a Buenos Aires en 1883 y fundó el diario liberal Sud-América junto con Lucio Vicente López, Delfín Gallo, Roque Sáenz Peña y Carlos Pellegrini.

En 1885 fue designado inspector de Educación y jefe de la Biblioteca Pública de Buenos Aires, durante la presidencia de Julio Argentino Roca. Ese mismo año, por orden del Poder Ejecutivo, la Biblioteca fue nacionalizada y pasó a llamarse Biblioteca Nacional.

Groussac la dirigió durante 44 años, hasta su muerte el 27 de junio de 1929, a los 81 años. Su gestión amplió de forma considerable el acervo patrimonial de la institución.

Su paso por la Biblioteca Nacional coincidió con el de Jorge Luis Borges, con quien compartió el cargo y la pérdida progresiva de la vista. Borges aludió a Groussac en Poema de los dones y reunió una selección de sus mejores escritos para una publicación de Editorial Fraterna.

A 97 años de su fallecimiento, Groussac siguió siendo una influencia para escritores argentinos y latinoamericanos. Entre ellos estuvo el mexicano Alfonso Reyes, quien le dijo a Jorge Luis Borges: “Groussac, que era francés, me enseñó cómo debe escribirse en castellano”.



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