Somalia: el colapso de la atención primaria pone en riesgo la vida de miles de niños y niñas
La unidad de hospitalización para desnutrición que MSF apoya en el Hospital Regional de Mudug, en Galkayo, cuenta con 28 camas. Desde principios de abril de 2026 ha funcionado por encima de su capacidad. A finales de mayo, en su momento más crítico, había dos niños por cada cama disponible.
Entre enero y julio, ingresaron 1.389 menores para tratamiento hospitalario por desnutrición aguda y complicaciones médicas; 809 presentaban desnutrición grave. Entre mayo y julio, 1.322 niños fueron admitidos en tratamiento ambulatorio, frente a 788 en los mismos meses de 2025, casi un 60% más.
La mayoría de estos menores ya había buscado atención en otros centros. De los 11 niños ingresados por primera vez durante una semana de junio, 10 habían acudido antes a un centro de salud más cercano. Fueron derivados porque faltaban medicamentos o leche terapéutica, o porque no mejoraban.
Sabrin Ahmed viajó 12 horas en coche desde Abudwak, a unos 270 kilómetros, después de que un médico de un hospital local le dijera que no podía tratar a su hijo de 11 meses. También supo que la leche terapéutica que necesitaba estaba agotada en la localidad.
«Cuando estos niños llegan hasta nosotros, no solo están desnutridos. Además padecen neumonía, sarampión o difteria, lo cual dificulta mucho más el tratamiento y aumenta el riesgo de muerte», afirma Emmanuel Omale, coordinador de proyectos de MSF en Somalia.
«No llegan tarde porque sus familias hayan esperado hasta el último momento para traerlos. Llegan tarde porque no cuentan con atención médica cerca de sus casas. Una sala de hospitalización es el último eslabón de una cadena. No puede sustituir al resto», añade.
El plan de respuesta humanitaria de Somalia se redujo a 852 millones de dólares para 2026 y, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), en julio seguía sin financiarse ni siquiera un tercio de esa cifra. Al mismo tiempo, el Programa Mundial de Alimentos recortó la ayuda de emergencia a más de 2 millones de personas a poco más de 600.000.
Además, han cerrado más de 70 centros de salud en Puntlandia, uno de los estados federados de Somalia que abarca la parte norte de Mudug. Las lluvias estuvieron muy por debajo de la media en toda la región a lo largo de 2026 y las familias pastoras se desplazaron en busca de agua y pastos, lo que las alejó aún más de los centros que siguen abiertos.
MSF pide a donantes, agencias de la ONU y autoridades sanitarias que restablezcan y amplíen el tratamiento nutricional en la atención primaria de salud en toda Mudug. Eso implica disponer de tratamientos hospitalarios y ambulatorios eficaces cerca de donde viven las familias, además de un suministro continuo de alimentos terapéuticos y medicamentos esenciales.
Los niños y niñas tratados a tiempo por desnutrición aguda, en su propio distrito, pueden evitar que su estado empeore y que acaben necesitando una cama de hospital.
MSF seguirá admitiendo y tratando a todos los menores con desnutrición aguda que lleguen al Hospital Regional de Mudug y buscará formas de ampliar su capacidad. Pero una sala de urgencias no puede sustituir a un sistema sanitario. Los menores gravemente enfermos que llegan ahora muestran hasta qué punto se ha perdido el acceso a la atención sanitaria.








